lunes, 14 de febrero de 2011

George Adamson de cazador a naturista "Baba Ya Simba"

Investigando sobre el caso de Christian el León, inevitablemente dí con la persona que consiguió que Christian pudiera tener una vida en libertad: George Adamson, cuya historia me pareció apasionante y por ello he decidido darle mi micro homenaje en este blog.


Hijo de un militar destinado en la India, George nació en Etawa el 03 de Febrero de 1906. Su padre, era un militar de origen irlandés destinado a formar el ejército del Rajá De Dholpur que en cuanto finalizó su misión, volvió a Inglaterra con la familia, dónde George y su hermano Terrance tuvieron una exquisita educación, pero años después, en 1924 y cuando George tenía 18 años, la familia volvió a viajar, esta vez a Kenia que era por aquel entonces una colonia británica.

La vida de los hermanos era bastante plácida, dedicándose a trabajar en los negocios de café de la familia y a disfrutar de la libertad que representaba vivir en la salvaje Kenia y de cuya libertad, fue precisamente, de la que se enamoró George, decidiendo abandonar la seguridad de su hogar paterno e ir a buscar su propio destino.
Fué ese destino el que le llevó a tener diferentes trabajos como vendedor de oro, o  ganado, llevar la correspondencia entre Arusha y Nairobi... hasta que finalmente consiguió el empleo que tanto deseaba en una empresa de safaris donde trabajaba de guía.

Conociendo su labor posterior, parece increíble que comenzara su carrera matando a los animales que después tan árduamente defendería.

Pero volviendo al trabajo en el safari, George parecía haber encontrado su trabajo ideal, y sobretodo al aire libre, que era lo más le gustaba, pero con el paso del tiempo, le fué perdiendo el gusto a matar animales y solicitó un puesto de guardia en el departamento de Vida Salvaje de Kenia...sin duda, él era ideal para el puesto, dado que sus conocimientos como cazador y sobre la fauna y el entorno keniata los podría ahora aplicar en la vigilancia y salvaguardia de los animales. Consigue, a sus 32 años el puesto  de guardia en el Departamento de Parques y Areas Protegidas de Kenia.

El amor de su vida le llegó al principio de la década del 40, al conocer a una joven artista de origen austriaco llamada Friederike Victoria Gessner mas conocida con el apodo de “Joy”, la cual había  viajado a Kenia tiempo atrás en busca de un refugio para su marido de origen judío  y que huía de la persecución a la que era sometido dicho pueblo  por el Tercer Reich en Europa, pero Joy, mujer de alma y corazón inquietos, se enamoró de un famoso botánico afincado en Africa y abandonó a su marido.
Este segundo matrimonio  se rompío pocos años después cuando, a sus 28 años, en uno de sus viajes por Kenia, conoció al que sería su tercer y último marido, el joven George Adamson.


Joy y George eran una pareja feliz  que se complementaban, él trabajaba como guarda y ella se dedicaba a una de sus pasiones, la pintura, pero lamentablemente algunos problemas de salud de Joy, no les permitió tener los hijos que tantos deseaban.

Una mañana, 14 años después de su matrimonio, a George le encargaron, como ya habían hecho en otras ocasiones, que fuera a la caza de un león devorador de hombres.
No era algo que le hiciera mucha gracia por aquella época de su vida, pero se trataba de una de las tareas que, como guarda, tenía encomendada...no podía permitir conflictos entre los humanos y los felinos.
Su experiencia como cazador, le favoreció para encontrar el rastro del animal, que se hallaba en una zona rocosa...se trataba de una leona que, al ver extraños en su territorio se lanzó contra ellos y George, con la destreza del buen cazador que había sido anteriormente, le dió muerte.

Durante todos sus años en Kenia, George había estudiado el comportamiento de los animales y sabía que las leonas son animales sociales, que viven en manadas y que solo se separan del grupo en el momento de parir y el hecho de que estuviera completamente sola, le dió indicios de que si buscaba no muy lejos hallaría a los ahora huérfanos cachorros.
Hacia mucho tiempo que ya no le motivaba la caza y el hecho de haber tenido que matar a aquel precioso y valiente animal le producía de todo menos alegría.
Se encontró con 3 preciosas hembritas que decidió llevar a casa para que Joy las cuidara y llenaran en cierta medida la soledad que le producía a su mujer no poder tener hijos.

Las leonas crecieron rápidamente, y se volvieron unas preciosas jovenzuelas cuyos juegos ya eran más que sonoros y cuya necesidad de alimento, se empezaba a convertir en un problema para el matrimonio. Las autoridades, alertadas por los vecinos, le dieron un aviso a George de que tenía que deshacerse de los animales, ya que tenían miedo que al ser hijas de una "devoradora de hombres" podían haber heredado ese comportamiento.
Si George liberaba a las leonas era como condenarlas a muerte, ellas habían sido criadas en casa, como si de gatitas se tratara, eran unas felinas aburguesadas que no sabían cazar ni buscarse la vida por sí mismas, así que, tras realizar muchos trámites y mover muchos hilos, consiguió que el zoo de Roterdam aceptara a las 3 leonas.

Todas ellas eran queridas y mimadas por Joy, en especial, la más pequeña de las tres, Elsa, por la que el matrimonio tenía auténtica devoción. Para ambos la idea de separarse de su querida Elsa era terriblemente dura, se había convertido en una especia de hija para ambos, la hija que nunca tuvieron.
La reputación como guarda del parque y la insistencia de George, hizo que las autoridades locales le permitiera quedarse con Elsa, siempre bajo su absoluta responsabilidad.


La leoncita, como era de esperar se convirtió en una leona adulta que se comportaba con ellos como una sumisa gatita, dónde iban ellos, iba Elsa, incluso se acomodaba en el techo del viejo Land Rover de Goerge mientras realizaba su ronda por el parque.






Los problemas llegaron cuando ella empezó a hacer incursiones en solitario por el parque, metiéndose en problemas con otros animales salvajes o con algunos miembros de las comunidades vecinas, por lo que de nuevo, las autoridades rogaron a George que enviara a Elsa a un zoológico.
Pero, ¿cómo iban George y Joy a enviar a su querida Elsa, que había nacido libre en Kenia a una jaula fría y pequeña al zoológico de una gran ciudad? George pidió algunos meses más a las autoridades para intentar una misión prácticamente imposible y que hasta entonces nadie había probado...introducir a Elsa en la vida salvaje.




El trabajo incansable del matrimonio, junto con los conocimiento que George había adquirido con los años, sobre los leones, consiguieron que Elsa se uniera a una manada de leonas, aprendiera a cazar sola y tuviera descendencia.
De vez en cuando iba a visitarlos y se comportaba como una gatita faldera, para luego desaparecer durante semanas y volver a su vida salvaje.
La historia vivida con Elsa dejó una huella imborrable en aquel matrimonio luchador e inspiró al libro escrito por Joy, dónde narraba la vida de su "niña" adoptiva, desde que era una huerfanita, hasta convertirse en una preciosa leona, capaz de vivir por sí sola en libertad, así nació el libro "Nacida libre, la leona de dos mundos" (Born Free) en 1960, que se convirtió en un auténtico best seller y que dió lugar en 1966 a una exitosa película, que fué protagonizada por dos actores famosos de la época, Virginia McKenna y Bill Travers en los papeles de Joy y George.



La película fue un éxito rotundo en aquel 1966, siendo nominada a 6 premios oscar y ganando 2, además de otros galardones cinematográficos

El resultado de todo ello, fue que George, Joy y Elsa, pasaron de ser seres completamente anónimos a ser auténticas celebridades  conocidas en el mundo entero. La buena acogida del libro, les animó a explicar sus experiencias con otros animales y su vida en Kenia, pero sobretodo, les descubrió la que sería su pasión hasta el fín de sus días...trabajar con leones que habían estado en cautiverio e intentar devolverlos a la naturaleza.
De esta manera fueron llegando Girl, Supercub, Sam, Uga, Boy, el favorito de George y tal vez, el más mediático de ellos después de Elsa, Christian, del que ya he hablado en mi post anterior.
Lamentablemente no todo podían ser alegrías y en 1970, ocurriría un hecho que marcaría a nuestro protagonista para siempre y pondría en peligro todo el proyecto creado en Meru para la rehabilitación de leones. Boy, el león favorito de George, tuvo que ser sacrificado por haber atacado a un asistente de la empresa, que lamentablemente cruzó el margen de seguridad puesto por George. Este suceso hizo que las autoridades obligaran a cerrar el proyecto por considerarlo peligroso.


Pero George no se dió por vencido y si bien consiguió mantener el proyecto, se vió obligado a dejar Meru y trasladarse a una zona lejana en el norte del país, próxima a la frontera de Somalia, llamada Kora.


Empezó una época muy complicada para el matrimonio, ya que Joy no toleró bien el cambio y un año después se divorció de George, el cual, a pesar de seguir tan enamorado como al principio de su mujer, no puso reparos a la separación. Ambos, a pesar de la separación continuaban teniendo muy buena relación y Joy de vez en cuando visitaba a su ya ex marido.

Llegó 1980 y con él la muerte de la única mujer a la que él había amado, Joy, sería sesinada a machetazos por un empleado que trabajaba para ello y al que había descubierto robándole.

Ese mismo año su hermano Terrance, murió atacado por un león y el gobierno de Kenia volvía a pedirle que cerrara su proyecto, pues se le empezaba a considerar como un viejo excéntrico cuya labor ya no tenía mucha importancia.

Curiosamente para él, sus estudios y actividades nunca fueron consideradas como científicas o de investigación, simplemente él se consideraba un hombre que reintroducía leones en su habitat natural. Pero afortunadamente para él, en aquella época no estaba solo, tenía la inestimable ayuda y amistad de un voluntario británico llamado Tony Fitzjohn, gracia al cual,tras presentar un proyecto para trabajar con leopardos, evitó que a George le cerraran su proyecto con los leones.


La gente de las aldeas llamaban a George "Baba Ya Simba" que en lenguaje swahili significa "Padre de los Leones", refiriéndose a aquel extraño hombre blanco que era capaz de pasear por la sabana con su bastón y su pipa, paseando completamente solo con una manada de leones.


Durante la década del 80 construyó  el campamento de “Camp Ya Simba” (Campamento del león) una serie de chozas dispuestas en un claro y que se convirtirían en su hogar definitivo. Vivía humildemente con unos pocos ayudantes, comiendo lo que tenían y durmiendo a veces en el interior de las chozas y otras veces bajo las estrellas.
El viejo Land Rover era el que demostraba que aquel hombre, alguna vez había vivido más plácidamente, pero de cuyo mantenimiento se encargaban las mismas personas que de alguna manera encontraba combustible para su funcionamiento.



George, querido por unos y rechazado por otros, se había convertido en una leyenda viviente y él, a pesar de todo había conseguido vivir la vida que siempre había deseado, haciendo aquello que realmente le llenaba y que había tenido la suerte de descubrir...su pasión por los leones.


La caza furtiva empezó a ser otro de los problemas en Kenia y eran muchos los que le avisaban del peligro que corría allí y le instaban a marcharse, pero él, siempre se negó...¿cómo iba a dejar solos a sus queridos leones? él formaba parte de su manada, de su vida.
 Pero los cazadores no tenían suficiente con la caza en sí misma, sino que se habían convertido a su vez en bandidos que habían llegado a matar incluso a grupos de turistas...Kenia se había convertido en un lugar muy peligroso para vivir y para visitar.
George decía, no sin razón, que los bandidos nunca atacarían su campamento por miedo al ataque de los leones, y eso le hacía sentirse fuerte para seguir allí y luchar por todo aquello por lo que había vivido.

Era el 20 de Agosto de 1989 y George estaba con unos de sus asistentes esperando a un grupo de turistas alemanes que llegaban desde Nairobi en avioneta. George le pidió a Bitacha Dirkicha unos de sus asistentes y mejores amigos que, por favor, fuera con uno de los coches a recogerlos a la rudimentaria pista de aterrizaje que había a poco más de un km. Cinco minutos después se oyeron ráfagas de disparos provenientes de la pista y sin dudarlo y a sabiendas que tanto los turistas como su amigo corrían peligro, George se dirigió a su cabaña para coger su arma y en compañía de sus otros dos amigos se dirigió a la pista. Se trataba como ya había imaginado de bandidos somalies, los cuales habían partido las piernas de Bitacha con una barra de acero por haber intentado defender a los turistas.



Los bandidos, tras obtener el botín estaban dispuestos a violar a la única mujer del grupo y después a fusilarlos a todos, pero justo en ese momento llegaron George y su equipo en el Land Rover que levantaba una enorme nube de polvo. Los bandidos dispararon al parabrisas del coche que quedó destrozado y a cuyo volante iba George Adamson, que había sido alcanzado tanto él como sus ayudantes por las ráfagas.
Ese momento de caos fue aprovechado por los turistas y por Bitacha para esconderse, consiguiendo así salvar su vida.
George moría al volante de su viejo Land Rover a los 82 años de edad, por las ráfagas de los bandidos, pero defendiendo todo aquello en lo él creía.

Los turistas, atónitos por el valiente comportamiento de George explicaron la historia y cómo hubieran muerto asesinados de no haber sido por él.
El gobierno de Kenia, que tanto había luchado con George para que dejara el emplazamiento de los leones, al enterarse de la noticia, envió 700 hombres junto con un equipo de coches, aviones y helicópteros para capturar a los bandidos, que fueron encontrados en la frontera de Somalia y que como botín, entre otras cosas, llevaban el reloj y el revólver de George.

Navegando por la red, he encontrado un artículo de esa época del periódico "El País", que narraba la muerte de George  http://www.elpais.com/articulo/sociedad/KENIA/REINO_UNIDO/senor/leones/descansa/Kenia/elpepisoc/19890827elpepisoc_1/Tes
Actualmente nos queda el legado de sus libros y su santuario, hoy zona protegida para los leones y los animales en Kenia.
Y mi más sincera admiración hacia este pionero que, como todos los que rompen con las normas establecidas fue un incomprendido de su época, pero cuyo trabajo ha inspirado a otras personas que como él, aman a los animales y luchan por su bienestar y sus derechos.
Si os ha gustado esta historia, no dejéis de visitar http://www.fatheroflions.org/ , de dónde he extraído gran parte de la información, así como las fotos que habéis visto.

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