domingo, 23 de febrero de 2014

Acompañando a TINA

 
 
 
Hace ya unos días que la preciosa TINA   
 
 
 decidió que su lucha ya tocaba a su fín e iniciar su viaje hacia otro lugar. Hasta esa noche, fueron días de esperanza, lucha, miedo, aceptación y acompañamiento...porque si de algo estaba segura es de que nuestra chiquitina no estaría sola en ese  proceso.
 
TINA llegó a nuestra casa en Agosto de 2013, después de la adopción de Born. Me saludó en una de las casetas de El Jardinet y decidió que se vendría conmigo. En esos momentos su estado era lamentable: delgada, sucia...pero con esa mirada tan viva de TINA, tan de decirte.. "Eh,,,que no pasa nada,,,todo va bien!". Los veterinarios no sabían con seguridad su edad, entre 8 y 10, lo que sí era seguro era que tenía insuficiencia renal crónica, muy típica en gatos seniors.
 
Se adaptó enseguida a nuestra casa. Desde el primer momento nos aceptó como parte de su familia, mostrándose hipercariñosa con nosotros y muy respetuosa con el resto de felinos de la casa, que por algún motivo desconocido para nosotros los humanos,  la miraban desde la distancia, sin intervenir, sin malos rollos, pero tampoco interactuando con ella (excepto Pro, que en sus ganas de jugar, se le acostaba encima haciéndole, sin querer, daño -Pro es tres veces más grande que Tina-).
 

 
 
Fue pasando el tiempo y nuestra TINA se fue recuperando hasta tal punto que estuvo dentro de la lista de adopción de El Jardinet, hasta que en Enero de este año nos confirmaron lo peor....nuestra gatita tenía un tumor en uno de sus riñones.
Empezamos las visitas al veterinario, los ingresos, la diferente medicación y finalmente una sesión de quimio...Ahí no lo teníamos claro, por un lado, sabíamos que nuestra Tina no iba a durar años y en aquel momento se encontraba tranquila, bastante recuperada del último susto dónde pensábamos que la perdíamos. Los vetes, nos propusieron, dada esa recuperación que iniciáramos las sesiones de quimio...habíamos pasado de no tener ninguna oportunidad a tener una.... se nos plantearon dudas y más dudas, por un lado, la intuición te dice que no, que no la lleves a quimio, que la dejes tranquila...pero por otra el cerebro te indica que si no lo haces tal vez le estés quitando una oportunidad....más dudas...el tiempo apremiaba,,, y finalmente decidimos de mutuo acuerdo el Jardinet, los vetes y yo realizarle una sesión. 
 
La semana de la quimio fue terrible para todos...en ella fue un declive tan brutal que la tuvimos que ingresar cinco días después (un viernes) para ir a buscarla al día siguiente. A partir de ahí inicié una especie de diario de lo que representaría para mí, ese acompañamiento activo:
 

Sábado 15 de febrero
Hoy he ido a buscar a Tina al veterinario, tuvo otra recaída y ha pasado la noche con suero. Tengo muchas ganas de verla y cuando la veo ya me doy cuenta de que no es como la última vez que parecía haber renacido como el Ave Fénix, ahora aunque está algo recuperada por el tratamiento, ya no es lo mismo….ella lo sabe y yo también.
La cojo y la achucho besándola, la dejo encima de la mesa de la consulta y ella solita entra dentro del transportín , desde allí me hace mimitos acolchándose en la mantita y ofreciéndome su cabecita para que le siga acariciando. Es estupendo, ella tenía tantas ganas de verme como yo a ella.



"No ha comido nada"- me dice la veterinaria- y conociendo a Tina que no perdonaba una latita, se me encoje el estómago. Le ofrezco unas chuches que tienen por allí y ante nuestra sorpresa se come tres.
"Tal vez vuelva a remontar – voy pensando mientras la veterinaria me habla del tratamiento- tal vez sólo sea el efecto de la quimio que le han dado el lunes…"
Llegamos a casa y le ofrezco una latita, ni la mira…creo que ha perdido el olfato, se la acerco más y le da dos lametones, pero sin ganas. "Debe ser el suero" - pienso, la medico y la dejo descansar.  Conozco a Tina y esto no pinta nada bien. Pasa la noche tranquila.
Domingo 16 de Febrero
Le doy los buenos días con un besito en su huesuda cabecita, está en el sofá. Le doy el protector para el estómago y al cabo de un ratito, la llamo para que venga a desayunar con el resto de felinos de la casa, pero no viene, me acerco y la llamo de nuevo, levanta la cabeza, pero no da ni un paso.
Le llevo el desayuno al sofá, no quiere comer, con el dedo le “fuerzo” un poquito a que coma y ella va girando la cabeza, en ese momento y viendo la carita de Tina, entiendo que he de asumir que  se trata del principio del fín, que simplemente debo dejar fluir los acontecimientos.
Realizo un preparado floral a base de esencias del Mediterráneo y de Bach para que nos ayude a gestionar juntas estos momentos. A ella le voy poniendo cuatro gotitas en la cruz (la zona que hay entre el cuello y el lomo) y yo me las tomo directamente.
Hace un día gris, muy feo, pero ella decide irse a su escondite secreto en el balcón, debajo de una planta enorme y en un rincón de muy difícil acceso para nosotros. No me gusta la idea de que se acueste allí, hace frío, pero respeto su decisión y mientras tanto yo decido hacer de jardinera, cambiando alguna planta de tiesto, mirando cómo van las semillas de mis lechugas y mis tomates cherry... en realidad, intento no pensar en lo que se me viene encima. Al cabo de un ratito, sale de su escondite y viene directamente hacia mí y se acurruca conmigo…la adoro, simplemente adoro a esta gata que comparte su vida desde Agosto con nosotros. Lloro porque no quiero que se vaya, y entonces recuerdo como Tina me está dando esta segunda oportunidad para que yo me mentalice, me prepare para aceptar el hecho irremediable de que se está marchando. Las flores me hacen llorar casi sin darme cuenta y eso me relaja.
A la hora de la comida, le caliento un poco de potito infantil que le he comprado ayer y se lo llevo al sofá, se lo acerco con el dedo, esta vez sin forzar y come un poquito, luego vuelve a caer exhausta y duerme con profundidad, relajada y tranquila.
 
Va pasando la tarde y ahora, mientras escribo estas líneas la tengo encima, ha venido ella. Me sorprende que con lo débil que está sea capaz de dar grandes saltos.
Está siendo un día duro, de aceptación y a la vez de dudas porque en los momentos en los que está tan profundamente dormida pienso que se va a ir y luego cuando  tiene esos momentos de lucidez me planteo que tal vez no esté tan mal y que yo estoy exagerando las cosas….pero cuando acaricio su cuerpecito me doy cuenta de que ahora es aún más pequeñito que ayer y tengo que volver a asumir lo irremediable.
Lunes 17 de Febrero
Son las 9:00 y Tina me recibe en el comedor (ya no en la habitación como hacen todos los felinos cada mañana), sentada ….el sol le da directamente y está muy calentita. Puedo ver su cuerpo, tan delgadito…
 
Voy directamente a la cocina para prepararles su desayuno a base de lata. La llamo desde el recibidor, me ve, pero no viene…la voy a buscar y la acompaño hasta su plato de comida…dos lametones contados…ya no le interesa esa comida que hasta hace muy pocos días me “exigía” con  sonoros, pero a la vez delicados maullidos. Ahora se queda como hipnotizada delante del cuenco del agua que tiene justo al lado..al cabo de unos minutos vuelve de dónde estuviera y mal calculando se acerca al bol para beber dos gotas…
Mientras tanto, todo sigue en su cotidianidad…el resto de los gatos, van desayunando y saliendo uno a uno hacia otros lugares para acicalarse y yo voy preparando mi desayuno. Tina vuelve a quedar congelada delante del bol de agua…dónde estará su mente ahora?
Salgo al comedor y le pregunto si viene conmigo. Me mira y tengo la sensación de que tiene que hacer esfuerzos para situarse. La dejo y al cabo de unos minutos la tengo encima de mi falda. Está fría y la tapo con una parte de mi chaqueta. Se trata de una chaqueta muy, muy vieja, larga de punto, de aquellas que se llevaban a finales de los 90…mi madre le llama “la piojosa”…pero me resisto a tirarla porque es taaan confortable…y tapo a Tina con una de sus largas partes … Tina está fría, pero ella no parece notarlo.
 
Tras un ratito con ella, debo proseguir con mis quehaceres y la dejo en el sofá…donde está tomando su bañito de sol…es curioso, pero a pesar del deterioro físico de su pequeño cuerpecito, rebosa paz. La beso, le hablo, lloro una vez más (el tratamiento floral me está volviendo muy sensible y eso por una parte me relaja y me tranquiliza, pero por otra…no puedo ir llorando por las esquinas con solo mirarla…tal vez, no esté llorando solo por Tina, sino por todos aquellos que se fueron y que no me permití expresar).
Llego de noche y está tan profundamente dormida que no me oye llegar, es solo cuando me acerco a darle un beso que se despierta. Está mojada, mientras dormía se ha hecho pis encima…le cambio la mantita, la seco y la llevo a la cubeta….se sienta, procesando qué está haciendo allí….después en un arrebato como si del golpe volviera de otro mundo, da un salto  y me sigue por toda la casa…pasamos gran parte de la noche juntas…yo estirada en el sofá y ella encima mío
Martes 18 de Febrero
Me recibe encima de un pequeño cojín en el que ahora cabe holgadamente.
 
 Hoy viene ella a la cocina a desayunar…parece querer seguir la rutina de todos los demás, que la miran y la respetan…se sitúa al lado del cuenco del agua y cuando le pongo su ración de lata, simplemente se queda atontada, mirándola…no come…vuelve al agua….que tendrá para que se quede como hipnotizada? Que verá ella en el agua? Que representará?
Hace un rato largo que hemos acabado de desayunar y la tengo encima de la falda…la acaricio, la beso, la achucho y ella se deja, se deja querer como ha hecho siempre….me vuelve a invadir la pena…la voy a echar tanto de menos…
Por la noche la encuentro en un rinconcito del sofá…está como encajada…pero parece cómoda. La beso y le saludo…me mira, pero no se mueve.
Después de cenar  no me busca como siempre…se queda en su rinconcito y la dejo descansar, me voy a la cama pensando que tal vez mañana ya no la vuelva a ver con vida.
 
Miércoles 19 de Febrero
Les escribo este mail a SA vet.
El parte de nuestra Tina es que hace ya dos días que no come nada y prácticamente no bebe. Su cuerpecito se ha deteriorado tanto que recuerda a la gente de los campos de concentración. Le  cuesta caminar, pero todavía es capaz de subir al sofá (realmente no sé de dónde saca las energías).
 
Llegado a este punto estoy en un mar de dudas, pq por un lado quisiera acompañarla en casa, hasta el final, pero por otro, tengo miedo a que ese deterioramiento le haga sufrir (a pesar del Bupre). No obstante está bastante lúcida, me reconoce cuando le hablo y todavía se acurruca conmigo cada vez que me siento en el sofá. No sé si lo que estoy haciendo es lo correcto, pero por otro lado ...llevárosla para dormirla estando lúcida se me hace muy cuesta arriba...
Me siento rara….por un lado me he levantado pensando que lo mejor sería que me la encontrara dormida, pero por otro, me siento culpable de pensar eso. No está siendo nada fácil. A estas alturas tengo mil dudas que ni me planteaba cuando inicié el acompañamiento activo.
Jueves 20 de Febrero
No hay cambios con respecto a ayer. Me voy a trabajar dejándola absorta mirando el cuenco de agua…
Iván me escribe un wasup a eso de las 21h indicándome que TINA está escondida debajo de una de las camas de casa, temblando, le indico que la coja, que la tape y que la abrace…no se deja…Iván lo intenta en varias ocasiones, pero ella se destapa…
Llego yo hacia las 22h y la veo encogida en una esquina del baño…no tiembla, son como pequeños espasmos…. la pongo en una camita con borreguito muy confortable en la que siempre duerme Pro, me siento en el suelo a su lado, le voy hablando y acariciándola…sigue son los espasmos ... tengo miedo de que tenga dolor y le doy su dosis nocturna de Bupre….se queda como dormida, pero parece tener pesadillas…le doy el preparado floral y dos segundos después se relaja… está tan tranquila, tan a gusto, que a eso de las 23h Iván y yo salimos de la habitación para hablar de nuestras cosas.
A las 11.30 volvemos a entrar y solo alumbrándola con la linterna del móvil vemos que sigue tranquila, sosegada. Me estiro en el sofá….llevo unos días tan cansada…que me quedo dormida…cuando me levanto a la 1h de la madrugada nuestra chiquitina ya se había ido.
 
La acaricio por última vez y al cerrar los ojos recuerdo cuando  la fui a buscar al veterinario....estábamos felices de vernos, Me quedo con todas las noches durmiendo juntas...ella en mi cintura y yo haciendo malabarismos para no molestarla, con las mañanas desayunando con todos mis gatos dónde ella se había hecho un hueco y era la primera en comer, me quedo con los bañitos de sol en posturas siempre glamurosas,  me quedo con sus ojazos inteligentes y de gata bonachona...simplemente me quedo con toda la chiqui"TINA".
 
 
Hasta el momento  en el que TINA decidió que iniciaba su camino de "no retorno", no había realizado ningún acompañamiento activo, ya que en la zona que vivía antes (una urbanización), los gatos que vivían en semi libertad, lamentablemente, nunca llegaban a seniors.  Se morían por muerte violenta, generalmente accidentes de tráfico o  por envenenamiento. Ha sido por lo tanto, para mí, una experiencia dura,  de  muchas dudas, de saber si estaba haciendo lo correcto,  de si Tina se encontraba realmente acompañada por mí...pero a la vez, ha sido bello, plagado de momentos preciosos que han demostrado la conexión que teníamos.
 
Durante todo este tiempo ambas nos hemos cuidado y mimado y Tina me ha enseñado entre otras cosas, el valor del Amor, del querer quedarse, del luchar, pero también de saber retirarse a tiempo.
Ha sido un auténtico placer compartir estos meses contigo TINA, gracias, gracias mil por escoger venir conmigo aquel día de verano.
Gracias a Álex Salvador y a Victoria, compañeras de El Jardinet dels Gats que han estado ahí en todo momento apoyándonos y por qué no decirlo aguantando mis dudas y mis miedos.
Gracias a SA Veterinaris, a todo el equipo, pero el especial a Elisa, por tener una trato exquisito tanto con Tina como conmigo.
Gracias a mi hijo Iván, que ha corrido con Tina arriba y abajo del veterinario, incluso en momento en los que prácticamente le era imposible, ha sacado tiempo para ayudarla. Gracias tete, eres lo más!!!
Yo me quedo con esta TINA maravillosa, que siempre que le dejaban, me acompañaba en mis estudios:
 
Te quiero, preciosa!!!
 
 
 
 

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