sábado, 21 de agosto de 2010

BROOK

Hace poco más de un mes que colaboro con "El Jardinet dels Gats" y cada día me involucro más en las actividades que realizamos. Me siento muy a gusto dentro de un grupo de gente que siendo todos de diferentes edades, con problemas y circunstancia distintas, nos unimos a favor de lo que nos une: los gatos y el bienestar animal. Somos un grupo proactivo que interviene en fiestas, charlas, conciertos...para sufragar los gastos del Jardinet, todo en favor de los tigretones que tenemos allí y, con tanto ir y venir, me había olvidado un poco de mi pequeño blog y de la promesa que le hice a Marta de presentar a mis 4 peludos, por eso hoy presentaré a Brook, el "capo".



Brook apareció en nuestras vidas hará ya unos 8 años, fruto de un regalo que le hicieron a mi hijo, que en ese momento estaba muy malito ingresado en el hospital. Cómo todos los gatos era una preciosidad peluda, muuuuuuuy peluda, pero con una ternura y una sensilidad que a día de hoy lo sigue caracterizando.

Brook es como la brisa, suave y dulce, poco dado a conversaciones felina-humanas, pero cuando lo necesita, te mira directamente con sus ojos verdes y emite un ligero maullido (algo amariconado, como diría Iván, jejejeje) que te indica que está ahí y que tú tienes el privilegio de poder contar con él.

Le encanta tirarse en la alfombra, debajo de una pequeña mesa con forma de guepardo (tal vez por eso de sentirse un poco salvaje :P) durmiendo en una posición muy poco glamurosa, panza arriba, emitiendo pequeños ronquidos de gusto que nos hace sonreir a todos.

No le gusta, detesta, odia, que lo cepillen, cada vez que me ve con la carda en la mano, desaparece como el humo y no vuelves a encontrarlo durante un buen rato y si alguna vez, no tiene escapatoria a esa terrible tortura, se deja dar 3 ó 4 cepillados, mirándote con cara de :"pero cómo te atreves a hacerme esto a MÏIII", escabulléndose a la primera ocasión que pilla.

Durante una época de su vida, fué "escapista" profesional y desde nuestro 6º piso, iba él, todo digno, subido a la barandilla y recorriendo casi cinco bloques sin inmutarse ...algo que no podíamos evitar nosotros y la gente que, desde el otro lado de la calle lo veía como si de un espectáculo se tratara. Nosotros desde casa, muy callados lo observábamos volver y saludarnos con un "Hey, ya he vuelto, cómo va todo?" gatuno que nos hacía volver de nuevo a la vida. Con la edad, los reflejos ya no son los mismos y ahora, prefiere dormitar en el balcón que hacer uso de barandilla para sus escarceos amorosos.

A día de hoy nuestro "Brokete" es un madurito que vive una vida burguesa que esperemos sea muuuuy larga.

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